energía hidráulica

La energía hidráulica en España no se rinde

La energía hidráulica fue el primer tipo de energía eléctrica que se perfeccionó utilizando un recurso renovable: el agua. La potencia de un salto de agua, un caudaloso río o una catarata es ideal para aprovechar y transformarla en electricidad. Así, entonces, conozcamos un poco más de cómo es la energía hidráulica y cuál es su situación actual en España.

La energía potencial que se acumula silenciosamente en el agua es la clave de este proceso. El agua pasa por una turbina y al moverla, empieza a funcionar un generador de energía eléctrica que será distribuida a diferentes y lejanos lugares.

La energía hidráulica fue la primera que permitió iluminar grandes territorios en Estados Unidos y Canadá. Estos fueron los primeros países que desarrollaron y disfrutaron de los placeres de la energía eléctrica gracias a las cataratas del Niágara.

Cómo se produce la energía hidroeléctrica

Para lograr producir energía hidráulica primero hay que elegir el lugar perfecto para la construcción de la central eléctrica que distribuirá el producto obtenido.

Generalmente, se erigen en regiones muy lluviosas y que poseen una orografía con grandes desniveles para aprovechar los torrentes de agua que caen con fuerza. También se puede aprovechar el agua proveniente de los ríos, de la lluvia y del deshielo.

Otra posibilidad es construirla en una zona en la que sea posible edificar una represa con el fin de retener el agua de los ríos que no tengan fuerte correntada pero si un buen caudal de agua.

Una vez acumulada en un lago que queda formado por el bloqueo del curso del río,  se deja caer el agua en grandes cantidades para mover enormes turbinas que generan energía mecánica. Esa energía mecánica mueve la turbina que enciende un generador que produce energía hidroeléctrica. Así, comienza el comienza el camino de la electricidad desde las centrales hasta nuestras casas.

Donde se produce energía hidroeléctrica en España

Este tipo de energía no ha dejado de crecer desde que llegó al país. Sin embargo, en el cómputo total de la producción de energía eléctrica fue disminuyendo con el correr de los años. Esto ocurre porque aparecieron otros métodos de producción de electricidad, como las centrales térmicas y las nucleares. Sin embargo, si evaluamos solamente los números absolutos, el crecimiento de la energía hidróeléctrica será constante.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, la electricidad de origen hidráulico había alcanzado un pico máximo del 92% del total de España. En la actualidad, esa cifra bajó considerablemente y se estableció en alrededor del 20% del total de la energía eléctrica que se consume en nuestro país.

De hecho, la energía de origen hidráulico hace una década perdió su histórico lugar en el primer puesto de las “energías verdes”. Desde 2009, la energía eólica, aquella que proviene de la fuerza del viento, se convirtió en la mayor referente si hablamos de fuentes de energía renovable en España.

La energía hidráulica está presente en casi todas las comunidades autónomas, excepto en Baleares. La región de Castilla y León es la que tiene la mayor producción de energía hidráulica, con el 26% de toda España. Le sigue en el ranking Galicia, con el 22%. En definitiva, son cinco comunidades las que reúnen el “monopolio” de la energía hidráulica, concentrando el 80% de la misma en territorio español: Castilla y León, Galicia, Aragón, Cataluña y Extremadura.

Noruega es el país europeo que mayor cantidad de energía hidráulica genera. Es comprensible, ya que los accidentes geográficos de su territorio le permiten tener numerosos saltos de agua para ser utilizados como fuente de energía.

El segundo país que más energía hidroeléctrica produce en Europa es su vecino escandinavo: Suecia. El podio lo completa Francia y justo antes de España aparece en el ranking la energía italiana.

Cuáles son las ventajas de la energía hidroeléctrica

Renovable: La ventaja que aparece siempre en primer lugar es su carácter de energía renovable. Al venir directamente de la lluvia, el agotamiento de este recurso es prácticamente improbable.

Seguridad: es una energía que no genera residuos. Es limpia y amigable con el medio ambiente. No existe la posibilidad de un desastre natural como en centrales nucleares.

Flexibilidad:  Las centrales hidroeléctricas tienen la posibilidad de generar más o menos electricidad según la necesidad del sistema eléctrico central a las que estén proveyendo su producción.

Estabilidad: La energía hidráulica no depende diariamente de la lluvia para producir electricidad. Las reservas de agua son muy importantes y la sequía debe ser muy pronunciada para que exista una merma de producción.

Economía: La parte más onerosa del proceso es la construcción de la central hidroeléctrica. Pero una vez realizada la inversión inicial, la fuente de energía -el agua- se renueva gratuitamente y está ajena a las variaciones del mercado.

Desventajas de la energía hidráulica

Consecuencias medioambientales negativas: La construcción de las represas para acumular el agua necesaria para mover las turbinas de la central modifica el ecosistema del lugar. Estos cambios afectan gravemente a los animales y las plantas que no logran adaptarse.

Sequías: Una temporada de sequías más prolongadas que lo habitual puede ser un impedimento para la generación electricidad a través de la energía hidráulica.

Dónde generarla: El lugar para construir una central debe cumplir con muchos requisitos.

Dinero: Esta es la otra cara de la moneda de la gratuidad del recurso primario utilizado. La parte más onerosa del proceso es la construcción de la central hidroeléctrica. Además, en muchas ocasiones se requerirá la expropiación de terrenos con el alto coste en indemnizaciones que esto provoca.

 

¿Qué es la biomasa? 6 claves para conocer esta energía 1

¿Qué es la biomasa? 6 claves para conocer esta energía

Cada día que pasa, la sociedad toma más conciencia que debe cambiar. Si la humanidad quiere seguir viviendo en el planeta Tierra, debe cuidarlo mucho mejor. Para reducir al mínimo posible la polución, el fundamental que el incremento que día a día se da del uso de las energías renovables, dejando atrás los contaminantes combustibles fósiles. Son más conocidas la energía hidráulica, la eólica y la solar. Pero existen muchos más tipos de energías “verdes” que pueden utilizarse. En este artículo conoceremos un poco más acerca de la biomasa.

La energía de biomasa o  bioenergía es un tipo de energía renovable que proviene del aprovechamiento de la materia orgánica e industrial formada en algún proceso biológico o mecánico. La materia que se utiliza para generar bioenergía generalmente se obtiene de los residuos de las sustancias que constituyen los seres vivos (plantas, ser humano, animales, entre otros), o sus restos y residuos.

El aprovechamiento de la energía de la biomasa se hace directamente (por ejemplo, por combustión), o por transformación en otras sustancias que pueden ser aprovechadas más tarde como combustibles o alimentos.

Biomasa natural o biomasa residual

Esta primera diferenciación de la bioenergía se realiza según la procedencia del material que se va a utilizar. La biomasa natural es aquella que abarca los bosques, árboles, matorrales, plantas de cultivo, etc.

Por ejemplo, las explotaciones forestales dejan una serie de residuos o subproductos que no sirven para la fabricación de muebles ni papel. Sin embargo, poseen un alto poder energético. Estos materiales con las hojas y ramas pequeñas. Aunque no lo parezcan, son grandes fuentes energética.

En cambio, la biomasa residual corresponde a los residuos de paja, serrín, estiércol, residuos de mataderos y basuras urbanas. Todos esos materiales, con el adecuado proceso, pueden ser fuente de energía.

Biomasa seca o biomasa húmeda

La biomasa seca es la que se produce en base a madera, leña, residuos forestales, restos de la industria maderera, etc. Por su parte, la biomasa húmeda se obtiene a través de  residuos de la fabricación de aceites, lodos de depuradora, purines, etc.

Cómo se produce la biomasa

A través de la biomasa puede obtenerse energía eléctrica o energía térmica.

La obtención de energía eléctrica se produce a través de la quema de biomasa sólida. Generalmente, se realiza gran escala porque que las instalaciones necesarias para este proceso requieren una gran inversión económica. Además, los rendimientos globales obtenidos son mayores cuanto mayor sea la potencia generada. La biomasa se quema en una caldera y esa combustión calienta agua. El agua caliente circula por tuberías instaladas de las paredes de la caldera y se convierte en vapor. El vapor, entonces, mueve una turbina conectada a un generador que produce electricidad.

En cambio, la obtención de energía térmica a través de la quema de biomasa sólida se realiza con distintos objetivos. Las aplicaciones térmicas con producción de calor y agua caliente sanitaria son las más comunes. Sin embargo, hay situaciones puntuales en las que lo que se produce es frío. Las aplicaciones térmicas más comunes de la biomasa son las instalaciones industriales, instalaciones del sector doméstico y de servicios con elevada centralización.

Las calderas utilizadas para quemar biomasa y generar energía son equipos compactos diseñados específicamente para su uso. Pueden ser para uso doméstico en viviendas unifamiliares, o edificios con más unidades e incluso con oficinas comerciales. También existen modelos de calderas para instalaciones industriales, con una capacidad mucho mayor. Todas estas calderas, sea cual fuere su tamaño, poseen sistemas automáticos de encendido y regulación. Las más complejas, tienen incluso un sistema para la retirada de las cenizas que se producen durante la combustión de la biomasa.

Las calderas para biomasa

Calderas convencionales adaptadas para biomasa: se alimentan de combustibles combinados.

Calderas estándar de biomasa: Se utilizan exclusivamente para uso doméstico. Pueden utilizar pellet o materiales que no produzcan demasiadas cenizas.

Calderas mixtas: Permiten el uso alternativo de dos combustibles, dependiendo de las necesidades de cada situación. Este tipo de calderas precisan un almacenamiento y también un sistema de alimentación de la caldera para cada combustible.

Calderas a condensación: Utilizan solo el pellet.

Ventajas de la utilización de la biomasa

 

La biomasa es una fuente de inagotable de energía inagotable. Además, apenas genera contaminación para el medioambiente. No emite gases que descomponen la capa de ozono.

Como la biomasa es una fuente de  energía renovable, disminuye la dependencia de los combustibles fósiles que tanto contaminan el planeta.

Además, un uso correcto de la biomasa colabora con la limpieza de los montes y optimiza al uso de los residuos industriales. Como calderas se alimentan con ramas y hojas caídas de los árboles, estos elementos son podrán generar incendios forestales que luego se vuelven incontrolables.

La biomasa tiene un coste muy inferior al de la energía convencional. Los expertos calculan que es hasta cuatro veces más barata que la energía generada a través de combustibles fósiles.

Otra ventaja es que en una misma caldera pueden utilizarse varios combustibles para generar la combustión necesaria para obtener energía de la biomasa disponible.

Inconvenientes con la utilización de la biomasa

Los rendimientos de las calderas de biomasa son algo inferiores a los de las calderas alimentadas con combustible fósil líquido o gaseoso.

La biomasa tiene menor densidad energética. Esta característica hace hace que los sistemas de almacenaje sean mayores.

Los sistemas para eliminar las cenizas generadas por la combustión son complejos y requieren mayores costes de operación y mantenimiento.

Cómo todavía es un tipo de energía en expansión, sus canales de distribución no fueron tan desarrollados como los de los combustibles fósiles.

Energía Eólica: por qué no para de crecer 2

Energía Eólica: por qué no para de crecer

En un mundo cada vez más preocupado y cuidadoso por el cuidado del medio ambiente, el consumo de energía se ha convertido en un tema central de la vida cotidiana. Las fuentes tradicionales de energía (combustibles fósiles) siguen siendo las más económicas en el corto plazo, pero en realidad su verdadero costo lo pagarán las futuras generaciones: un planeta contaminado. Sin embargo, el siglo XXI ya nos acostumbró a hablar de fuentes de energía renovables, como por ejemplo la energía hidráulica –que en realidad ya se utiliza desde comienzos del siglo pasado- o la energía solar. Pero hay un sistema que es el que más se incrementó en los últimos años: la energía eólica. ¿Por qué no para de crecer ?

Las ventajas de la energía eólica

La primera gran división entre las energías es según el origen de su fuente. Las dos grandes clasificaciones son las energías renovables o energías no renovables.

Como su nombre lo indica, la energía no renovable está condenada a desaparecer. El ejemplo más común es aquella energía que se obtiene gracias a los combustibles fósiles, siendo el petróleo la fuente más conocida de todas.

En cambio, la energía renovable es aquella que se obtiene gracias a recursos naturales que son inagotables en nuestro planeta.

Entre las energías renovables, podemos diferenciar la hidroeléctrica (se genera por la potencia de corrientes de agua), la energía solar (que se logra gracias a los rayos solares que impactan en la Tierra), y, entre otras más que no son tan comunes, la energía eólica.

La energía eólica es aquella que se obtiene gracias a la fuerza del viento, que mueve unas gigantescas aspas que a través de su accionar transforman la energía eólica en energía mecánica de rotación utilizable. Así, pueden hacer funcionar directamente las máquinas operatrices. O también se produce energía eléctrica. Este último caso es el más utilizado en la actualidad.

Debajo de casa aspa existe un aerogenerador que funciona de la siguiente manera: el viento mueve una hélice y gracias a un sistema mecánico se hace girar el rotor de un generador, normalmente un alternador, que produce energía eléctrica.

Para que la instalación de estos molinos resulte rentable, suelen agruparse gran cantidad de ellos en zonas delimitadas que se conocen como parques eólicos.

Por qué crece tanto su uso

Entre las energías no renovables, la energía eólica es una de las que más ha crecido alrededor de todo el planeta. Existen varios factores que ayudan al desarrollo de esta forma de energía.

Turbinas de viento más grandes

Las actuales turbinas de viento son mucho más grandes porque sus constructores aprovechan al máximo los avances tecnológicos. Gracias a la manipulación de materiales más livianos pero, al mismo tiempo, más resistentes, las aspas más modernas alcanzan una mayor altura de su estructura. Estas gigantescas e imponentes estructuras logran captar de manera más eficiente la fuerza del viento, para después convertirla en energía eólica.

Una mayor eficiencia para producir energía eólica

La calificación de energía verde o limpia, además de su seguridad, hizo que muchos fabricantes se interesaran especialmente en el desarrollo constante de la energía eólica. Existe una mejora real y comprobable en el proceso de fabricación de las aspas y molinos, que traen como consecuencia una mayor eficiencia de la energía eólica.

Con una mayor eficiencia para captar los vientos que llegan a la superficie terrestre,  se reducen drásticamente los costes en el primer proceso de fabricación. Así, aumenta la rentabilidad del beneficio obtenido por quienes invierten en el desarrollo de la energía eólica. A su vez, este ahorro de dinero genera que apostar al viento sea una inversión cada vez más rentable. Y así, el círculo virtuoso de la energía eólica se retroalimenta constantemente.

Reducción de costes en la producción de energía eólica a gran escala

Mejores construcciones y el abaratamiento de la producción motivan también un crecimiento del sector eólico dentro del ámbito de la energía. De esta manera, empresarios y Estados que fabricaban elementos de manera puntual para un objetivo específico, ahora financian solicitudes de fabricación a gran escala para producir energía eólica. Lógicamente, cuando las turbinas de viento son producidas en mayores cantidades, el coste total de fabricación e instalación de cada una de ellas se reduce considerablemente. Así ocurre con cualquier producto en las leyes del mercado.

Mayor conciencia acerca de la energía eólica

 Las nuevas generaciones traen inserto el concepto del cuidado del medioambiente. Y gran parte de la sociedad que creció bajo otro paradigma ecológico ya cambió su mentalidad.

De esta manera, cada vez hay más gente interesada en consumir energía solamente generada a partir de algún recurso natural renovable. 

La contaminación del aire es uno de los grandes flagelos para la humanidad. Para el año 2050, el 75 por ciento de la población de la Tierra vivirá en ciudades. Y el aglomeramiento de seres humanos genera gases y toxinas que se liberan a la atmósfera. Mientras eso sucede, la energía que vive del aire –la eólica- no genera ningún tipo de contaminación para el aire y el oxígeno que todos respiramos.

La energía eólica es una posibilidad de abastecerse de energética limpia y sostenible que vale la pena aprovechar. Por nuestro bien y el de todos los que nos rodean.

La energía eólica y las nuevas tecnologías

La participación de las nuevas tecnologías a partir de inversiones de las empresas gigantes del sector sin duda alguna ha promovido una evolución y expansión de la energía eólica a nivel mundial.

Empresas como Google, Microsoft o Facebook invierten grandes sumas de dinero  para desarrollar infraestructuras que aprovechen al máximo la energía eólica.

España, líder mundial en energías renovables 3

España, líder mundial en energías renovables

Las diferentes 14 tecnologías que producen energía en España batieron un récord en octubre pasado, al alcanzar la capacidad eléctrica nacional en los 106.764 MW. De esta manera, el sistema eléctrico español alcanzó niveles que jamás había tocado. Este incremento se dio, en gran parte, gracias a las energías renovables, tecnologías en la que España es líder mundial en inversión según los últimos reportes mundiales.

El sistema eléctrico español es uno de los más diversificados de todo el mundo. Prueba de ellos son los datos de Red Eléctrica, que informó cuál es la capacidad de generación instalada de cada tecnología existente en España: Hidráulica (17.083 MW), Bombeo puro (3.329 MW), Nuclear (7.117 MW), Carbón (9.683 MW), Fuel+Gas (2.447 MW), Ciclo Combinado (26.284 MW), Hidroeólica (11 MW), Eólica (24.691 MW), Solar fotovoltaica (6.544 MW), Solar térmica (2.304 MW), Térmica renovable/Otras renovables (928 MW), Térmica no renovable/Cogeneración (5.691 MW), Residuos no renovables (490 MW) y Residuos renovables (160 MW).

Si desmenuzamos la información anterior, podremos darnos cuenta que España tiene un total de 51.721 MW instalados a través de energías renovables. Si le sumamos los 3.329 MW de bombeo puro, se alcanzan los 55.00 MW. Es decir, que todas las tecnologías limpias juntas superan más de la mitad de la capacidad instalada total de todo el sistema eléctrico español. Y la tendencia nos dice que la proporción seguirá en aumento en los años siguientes.

El aporte de las energías renovables

El récord de 106.764 MW se alcanzó gracias al incremento que hubo en la capacidad instalada de generación eléctrica gracias a energías limpias.

En lo que va de 2018, se conectaron al sistema eléctrico nacional más de 3.000 MW nuevos a base de energías renovables: La energía eólica aportó 1.184 MW y la energía solar fotovoltaica se incrementó en 1.830 MW. Y no nos podemos olvidar de los 63 MW de otras tecnologías renovables.

Octubre fue espectacular para las energías “verdes”: durante este mes se añadieron 643 MW de energía eólica a la red. Esta cifra es más de la mitad de lo que se había conectado en los nueve primeros meses del año.  La energía solar fotovoltaica creció su capacidad instalada en 289 MW.

Aunque todavía no existen registros oficiales de noviembre y diciembre, ya podemos asegurar que 2019 es el mejor año de instalación de energías renovables en la última década. ¿Podemos ilusionarnos con superar la marca lograda hace 11 años? Para eso, la instalación de energías renovables debería superar los 5.000 MW, una cantidad que sería récord anual.

España, líder mundial en energías renovables 4

El mundo reduce su crecimiento, pero España bate su récord

El año pasado, la inversión mundial en energía limpia (sin contar los grandes proyectos hidroeléctricos) totalizó 332.100 millones de dólares. Ese financiamiento significa un 8% menos que en 2017. Sin embargo, a contramano de la tendencia mundial, España incrementó siete veces su inversión en energías renovables al totalizar 7.800 millones de dólares para construir centrales e instalaciones con estas tecnologías verdes. De esta manera, nuestro país se ubicó en el octavo lugar del ranking mundial de países que más dinero destinaron a la generación de energía en base a recursos renovables.

Además, con el incremento del 700% en un solo año, España fue el país que más creció en inversión para energías renovables en todo el planeta. Si se lo compara con el resto de los integrantes del “top ten”, le saca una gigantesca ventaja al segundo, Holanda, que creció “apenas” el 60% (con una inversión de 5.600 millones de dólares). El podio lo completa Suecia, que con una suba del 37% y una inversión total de 5.500 millones de dólares alcanzó a colocarse en el décimo puesto de la tabla de posiciones.

El informe anual que realiza la empresa de investigación BloombergNEF (BNEF) indicó que el 2018 fue el quinto consecutivo en que la inversión en energías renovables superó la marca de los 300.000 millones en todo el mundo.

El dato que prende una luz de alarma es la caída de la inversión en los países que lideran la cantidad de dinero utilizado para desarrollar fuentes de energías renovables.

China es el país que más dinero inyectó a las energías verdes, con 75.800 millones de dólares. Casi diez veces más que España. Pero en comparación con la inversión del año anterior, el descenso fue muy marcado: retrocedió 32%.

Lo mismo ocurrió en Japón (-16%), India (-21%) y Alemania (-32%), que ocupan el tercero, cuarto y quinto puesto, respectivamente. Solamente Estados Unidos, el escolta de China con 64.200 millones de dólares, registró un aumento con respecto al 2017: creció el 12%.

Qué energías renovables crecieron más

La inversión en energía eólica aumentó un 3%, totalizando 128.600 millones. En cambio, la inversión general en energía solar decayó un 24%, lo que significó un total de 130.800 millones de dólares.

¿Cómo se explica esa drástica caída? Parte de esta reducción esconde en realidad un dato alentador. Fue muy fuerte la disminución de los costes de capital. El costo de instalación de un megavatio de capacidad fotovoltaica retrocedió 2% en 2018.

Pero también nos muestra un dato nada alentador: China enfrió el auge de la inversión en energía solar porque restringió el acceso de nuevos proyectos a su tarifa de alimentación. El resultado de esta política fue que la inversión en energía solar china cayó un 53% (40.400 millones de dólares) en el período estudiado.

Es para destacar el aumento de inversión en energía eólica marina, que registró su segundo mejor año de la historia. Esta tecnología recibió 25.700 millones de dólares, un 14% más que el año anterior

Como obtener energía eléctrica 5

Como obtener energía eléctrica

La rutina de la vida diaria hace que a veces las personas tomemos como normales a algunos fenómenos que son realmente excepcionales. Viajar en metro, guardar un trozo de carne en la nevera, utilizar nuestra ordenador personal en un café, enviar correos electrónicos desde nuestro teléfono móvil o simplemente recostarnos a leer un libro antes de dormir son situaciones comunes que hacemos y disfrutamos sin pensar.

Sin embargo, si nos detenemos a analizar un instante cómo es posible tener acceso a todas esas actividades, nos daremos cuenta que detrás de ellas existe un trabajo constante y colectivo de una gran cantidad de personas y compañías, que aprovechan de la manera más eficiente posible los recursos energéticos que nos brinda nuestro planeta.

Desde que Thomas Edison diseñó una pequeña red eléctrica que iluminó la mansión de J.P. Morgan en Nueva York, allá por las últimas dos décadas del siglo XIX, el mundo no paró de evolucionar. La energía eléctrica mucho tuvo que ver con eso. En esa evolución de la que hablamos, también se diversificaron muchas maneras de generar esa electricidad tan necesaria para la vida moderna. ¿Qué nos deparará el futuro? No lo sabemos, pero tal vez podemos llegar a intuirlo repasando la evolución de las diferentes maneras de generar energía eléctrica que desarrolló la ciencia.

La demanda de energía eléctrica de las grandes ciudades provocó la necesidad de que haya generación en cantidades industriales de electricidad. Para satisfacer esa demanda, se recurre a centrales eléctricas que transforman algún tipo de energía ya existente o utilizan algún recurso natural –que puede ser renovable o no renovable– para convertirla en la tan deseada electricidad.

Energía térmica

 

En una central termoeléctrica se obtiene energía eléctrica a partir de calor. Existen diferentes maneras de conseguir el calor necesario para lograrlo. En un principio, se utilizaban recursos no renovables como petróleo, gas natural o carbón, o algunos de sus derivados como la gasolina. Todos estos combustibles fósiles se queman en una caldera hasta que aparece el valor, que a muy alta presión y temperatura se expande por una turbina que con su movimiento impulsa el alternador que generará la electricidad.

 

Este calor puede obtenerse tanto de la combustión, de la fisión nuclear del uranio u otro combustible nuclear, del sol o del interior de la Tierra. Las centrales que en el futuro utilicen la fusión también serán centrales termoeléctricas. Los combustibles más comunes son los combustibles fósiles (petróleo, gas natural o carbón), sus derivados (gasolina, gasóleo), biocarburantes, residuos sólidos urbanos, metano generado en algunas estaciones depuradoras de aguas residuales.

Para liberar el vapor utilizado, primero hay que hacerlo circular por tubos agua fría que desembocan en un caudal abierto de un río.

Las centrales térmicas que usan combustión liberan a la atmósfera dióxido de carbono, que está considerado el principal gas responsable del calentamiento global, el efecto invernadero y el daño a la capa de ozono.  Según el combustible utilizado, la central puede emitir otros contaminantes como óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, partículas sólidas y cantidades variables de residuos sólidos.

Sin embargo, la quema de combustibles tiene un porcentaje de eficiencia muy alto y costos bajos con respecto a otras maneras de producción de energía eléctrica. Por eso es que todavía existen tantas centrales de este tipo por todo el mundo.

Energía nuclear

 

La evolución de las centrales termoeléctricas son las centrales nucleares. En este tipo de centrales ocurre una de las formas de generación más potentes del mundo. Pero también es una de las más inestables y peligrosas. Lamentablemente, el recuerdo de la inmensa tragedia de Chernobil en 1986 y el desastre de Fukushima en 2011 nos hizo aprender a la mayoría de las personas que no somos científicos cómo funciona una central nuclear.

En estas instalaciones, la energía se genera a través del calor creado por los átomos desintegrados de uranio. El vapor generado y soltado a presión le dará movimiento a grandes turbinas conectada a generadores eléctricos.

Energía hidráulica

 

Esta manera de generación de energía eléctrica es la primera que se perfeccionó utilizando un recurso renovable: el agua. La potencia de un caudaloso río, un salto de agua o una catarata es ideal para aprovechar y transformar en electricidad.

La energía potencial acumulada en el agua pasa por una turbina y al moverla, comienza a funcionar un generador de energía eléctrica que finalmente podrá ser distribuida a diferentes y lejanos lugares. De hecho, esta fue la primera manera que existió de iluminar grandes territorios en Estados Unidos y Canadá, los primeros países que desarrollaron y disfrutaron de los placeres de la energía eléctrica gracias a sus famosas cataratas del Niágara.

Las centrales eléctricas hidráulicas no generan los inconvenientes ecológicos de las centrales térmicas o nucleares, pero todavía no han podido solucionar los daños en ríos que provocan las construcciones de represas.

energia eolica

Energía eólica

 

Esta manera también utiliza energía renovable, como lo es el viento. Pero también está considerada una energía “limpia”, ya que no genera la contaminación ni el daño al medio ambiente de los casos que analizamos anteriormente.

La potencia del viento moverá grandes hélices de molinos ubicados en lugares estratégicos. Al girar, utilizando el mismo principio de los antiguos molinos de vientos, aprovechando los recursos con mayor eficiencia con la tecnología actual, con un generador que produce electricidad que será almacenada en baterías para luego ser utilizada.

 

 

Energía solar

 

Esta es la energía que más se ha desarrollado en los últimos tiempos en los países desarrollados. La clave de esto se da porque la fuente de energía es uno de los recursos que más abunda y más simple es de aprovechar: el sol.

El sol está todos los días en nuestro cielo, y todos los días alumbra y envía calor a la Tierra. Por eso, la energía fotovoltaica es la favorita para en el futuro ser la responsable de la mayor cantidad de electricidad de nuestro planeta.

 

¿Cómo transformamos la energía solar en electricidad? Los paneles solares que cada vez vemos con mayor frecuencia en todos lados absorben la energía de los rayos solares. A través de un proceso químico, convierten esa luz en voltios. Esa energía se acumulará en baterías de 12v y luego será convertida a voltajes aprovechables de 120v.