Energía Eólica: por qué no para de crecer 1

Energía Eólica: por qué no para de crecer

En un mundo cada vez más preocupado y cuidadoso por el cuidado del medio ambiente, el consumo de energía se ha convertido en un tema central de la vida cotidiana. Las fuentes tradicionales de energía (combustibles fósiles) siguen siendo las más económicas en el corto plazo, pero en realidad su verdadero costo lo pagarán las futuras generaciones: un planeta contaminado. Sin embargo, el siglo XXI ya nos acostumbró a hablar de fuentes de energía renovables, como por ejemplo la energía hidráulica –que en realidad ya se utiliza desde comienzos del siglo pasado- o la energía solar. Pero hay un sistema que es el que más se incrementó en los últimos años: la energía eólica. ¿Por qué no para de crecer ?

Las ventajas de la energía eólica

La primera gran división entre las energías es según el origen de su fuente. Las dos grandes clasificaciones son las energías renovables o energías no renovables.

Como su nombre lo indica, la energía no renovable está condenada a desaparecer. El ejemplo más común es aquella energía que se obtiene gracias a los combustibles fósiles, siendo el petróleo la fuente más conocida de todas.

En cambio, la energía renovable es aquella que se obtiene gracias a recursos naturales que son inagotables en nuestro planeta.

Entre las energías renovables, podemos diferenciar la hidroeléctrica (se genera por la potencia de corrientes de agua), la energía solar (que se logra gracias a los rayos solares que impactan en la Tierra), y, entre otras más que no son tan comunes, la energía eólica.

La energía eólica es aquella que se obtiene gracias a la fuerza del viento, que mueve unas gigantescas aspas que a través de su accionar transforman la energía eólica en energía mecánica de rotación utilizable. Así, pueden hacer funcionar directamente las máquinas operatrices. O también se produce energía eléctrica. Este último caso es el más utilizado en la actualidad.

Debajo de casa aspa existe un aerogenerador que funciona de la siguiente manera: el viento mueve una hélice y gracias a un sistema mecánico se hace girar el rotor de un generador, normalmente un alternador, que produce energía eléctrica.

Para que la instalación de estos molinos resulte rentable, suelen agruparse gran cantidad de ellos en zonas delimitadas que se conocen como parques eólicos.

Por qué crece tanto su uso

Entre las energías no renovables, la energía eólica es una de las que más ha crecido alrededor de todo el planeta. Existen varios factores que ayudan al desarrollo de esta forma de energía.

Turbinas de viento más grandes

Las actuales turbinas de viento son mucho más grandes porque sus constructores aprovechan al máximo los avances tecnológicos. Gracias a la manipulación de materiales más livianos pero, al mismo tiempo, más resistentes, las aspas más modernas alcanzan una mayor altura de su estructura. Estas gigantescas e imponentes estructuras logran captar de manera más eficiente la fuerza del viento, para después convertirla en energía eólica.

Una mayor eficiencia para producir energía eólica

La calificación de energía verde o limpia, además de su seguridad, hizo que muchos fabricantes se interesaran especialmente en el desarrollo constante de la energía eólica. Existe una mejora real y comprobable en el proceso de fabricación de las aspas y molinos, que traen como consecuencia una mayor eficiencia de la energía eólica.

Con una mayor eficiencia para captar los vientos que llegan a la superficie terrestre,  se reducen drásticamente los costes en el primer proceso de fabricación. Así, aumenta la rentabilidad del beneficio obtenido por quienes invierten en el desarrollo de la energía eólica. A su vez, este ahorro de dinero genera que apostar al viento sea una inversión cada vez más rentable. Y así, el círculo virtuoso de la energía eólica se retroalimenta constantemente.

Reducción de costes en la producción de energía eólica a gran escala

Mejores construcciones y el abaratamiento de la producción motivan también un crecimiento del sector eólico dentro del ámbito de la energía. De esta manera, empresarios y Estados que fabricaban elementos de manera puntual para un objetivo específico, ahora financian solicitudes de fabricación a gran escala para producir energía eólica. Lógicamente, cuando las turbinas de viento son producidas en mayores cantidades, el coste total de fabricación e instalación de cada una de ellas se reduce considerablemente. Así ocurre con cualquier producto en las leyes del mercado.

Mayor conciencia acerca de la energía eólica

 Las nuevas generaciones traen inserto el concepto del cuidado del medioambiente. Y gran parte de la sociedad que creció bajo otro paradigma ecológico ya cambió su mentalidad.

De esta manera, cada vez hay más gente interesada en consumir energía solamente generada a partir de algún recurso natural renovable. 

La contaminación del aire es uno de los grandes flagelos para la humanidad. Para el año 2050, el 75 por ciento de la población de la Tierra vivirá en ciudades. Y el aglomeramiento de seres humanos genera gases y toxinas que se liberan a la atmósfera. Mientras eso sucede, la energía que vive del aire –la eólica- no genera ningún tipo de contaminación para el aire y el oxígeno que todos respiramos.

La energía eólica es una posibilidad de abastecerse de energética limpia y sostenible que vale la pena aprovechar. Por nuestro bien y el de todos los que nos rodean.

La energía eólica y las nuevas tecnologías

La participación de las nuevas tecnologías a partir de inversiones de las empresas gigantes del sector sin duda alguna ha promovido una evolución y expansión de la energía eólica a nivel mundial.

Empresas como Google, Microsoft o Facebook invierten grandes sumas de dinero  para desarrollar infraestructuras que aprovechen al máximo la energía eólica.

España, líder mundial en energías renovables 2

España, líder mundial en energías renovables

Las diferentes 14 tecnologías que producen energía en España batieron un récord en octubre pasado, al alcanzar la capacidad eléctrica nacional en los 106.764 MW. De esta manera, el sistema eléctrico español alcanzó niveles que jamás había tocado. Este incremento se dio, en gran parte, gracias a las energías renovables, tecnologías en la que España es líder mundial en inversión según los últimos reportes mundiales.

El sistema eléctrico español es uno de los más diversificados de todo el mundo. Prueba de ellos son los datos de Red Eléctrica, que informó cuál es la capacidad de generación instalada de cada tecnología existente en España: Hidráulica (17.083 MW), Bombeo puro (3.329 MW), Nuclear (7.117 MW), Carbón (9.683 MW), Fuel+Gas (2.447 MW), Ciclo Combinado (26.284 MW), Hidroeólica (11 MW), Eólica (24.691 MW), Solar fotovoltaica (6.544 MW), Solar térmica (2.304 MW), Térmica renovable/Otras renovables (928 MW), Térmica no renovable/Cogeneración (5.691 MW), Residuos no renovables (490 MW) y Residuos renovables (160 MW).

Si desmenuzamos la información anterior, podremos darnos cuenta que España tiene un total de 51.721 MW instalados a través de energías renovables. Si le sumamos los 3.329 MW de bombeo puro, se alcanzan los 55.00 MW. Es decir, que todas las tecnologías limpias juntas superan más de la mitad de la capacidad instalada total de todo el sistema eléctrico español. Y la tendencia nos dice que la proporción seguirá en aumento en los años siguientes.

El aporte de las energías renovables

El récord de 106.764 MW se alcanzó gracias al incremento que hubo en la capacidad instalada de generación eléctrica gracias a energías limpias.

En lo que va de 2018, se conectaron al sistema eléctrico nacional más de 3.000 MW nuevos a base de energías renovables: La energía eólica aportó 1.184 MW y la energía solar fotovoltaica se incrementó en 1.830 MW. Y no nos podemos olvidar de los 63 MW de otras tecnologías renovables.

Octubre fue espectacular para las energías “verdes”: durante este mes se añadieron 643 MW de energía eólica a la red. Esta cifra es más de la mitad de lo que se había conectado en los nueve primeros meses del año.  La energía solar fotovoltaica creció su capacidad instalada en 289 MW.

Aunque todavía no existen registros oficiales de noviembre y diciembre, ya podemos asegurar que 2019 es el mejor año de instalación de energías renovables en la última década. ¿Podemos ilusionarnos con superar la marca lograda hace 11 años? Para eso, la instalación de energías renovables debería superar los 5.000 MW, una cantidad que sería récord anual.

España, líder mundial en energías renovables 3

El mundo reduce su crecimiento, pero España bate su récord

El año pasado, la inversión mundial en energía limpia (sin contar los grandes proyectos hidroeléctricos) totalizó 332.100 millones de dólares. Ese financiamiento significa un 8% menos que en 2017. Sin embargo, a contramano de la tendencia mundial, España incrementó siete veces su inversión en energías renovables al totalizar 7.800 millones de dólares para construir centrales e instalaciones con estas tecnologías verdes. De esta manera, nuestro país se ubicó en el octavo lugar del ranking mundial de países que más dinero destinaron a la generación de energía en base a recursos renovables.

Además, con el incremento del 700% en un solo año, España fue el país que más creció en inversión para energías renovables en todo el planeta. Si se lo compara con el resto de los integrantes del “top ten”, le saca una gigantesca ventaja al segundo, Holanda, que creció “apenas” el 60% (con una inversión de 5.600 millones de dólares). El podio lo completa Suecia, que con una suba del 37% y una inversión total de 5.500 millones de dólares alcanzó a colocarse en el décimo puesto de la tabla de posiciones.

El informe anual que realiza la empresa de investigación BloombergNEF (BNEF) indicó que el 2018 fue el quinto consecutivo en que la inversión en energías renovables superó la marca de los 300.000 millones en todo el mundo.

El dato que prende una luz de alarma es la caída de la inversión en los países que lideran la cantidad de dinero utilizado para desarrollar fuentes de energías renovables.

China es el país que más dinero inyectó a las energías verdes, con 75.800 millones de dólares. Casi diez veces más que España. Pero en comparación con la inversión del año anterior, el descenso fue muy marcado: retrocedió 32%.

Lo mismo ocurrió en Japón (-16%), India (-21%) y Alemania (-32%), que ocupan el tercero, cuarto y quinto puesto, respectivamente. Solamente Estados Unidos, el escolta de China con 64.200 millones de dólares, registró un aumento con respecto al 2017: creció el 12%.

Qué energías renovables crecieron más

La inversión en energía eólica aumentó un 3%, totalizando 128.600 millones. En cambio, la inversión general en energía solar decayó un 24%, lo que significó un total de 130.800 millones de dólares.

¿Cómo se explica esa drástica caída? Parte de esta reducción esconde en realidad un dato alentador. Fue muy fuerte la disminución de los costes de capital. El costo de instalación de un megavatio de capacidad fotovoltaica retrocedió 2% en 2018.

Pero también nos muestra un dato nada alentador: China enfrió el auge de la inversión en energía solar porque restringió el acceso de nuevos proyectos a su tarifa de alimentación. El resultado de esta política fue que la inversión en energía solar china cayó un 53% (40.400 millones de dólares) en el período estudiado.

Es para destacar el aumento de inversión en energía eólica marina, que registró su segundo mejor año de la historia. Esta tecnología recibió 25.700 millones de dólares, un 14% más que el año anterior

Como obtener energía eléctrica 4

Como obtener energía eléctrica

La rutina de la vida diaria hace que a veces las personas tomemos como normales a algunos fenómenos que son realmente excepcionales. Viajar en metro, guardar un trozo de carne en la nevera, utilizar nuestra ordenador personal en un café, enviar correos electrónicos desde nuestro teléfono móvil o simplemente recostarnos a leer un libro antes de dormir son situaciones comunes que hacemos y disfrutamos sin pensar.

Sin embargo, si nos detenemos a analizar un instante cómo es posible tener acceso a todas esas actividades, nos daremos cuenta que detrás de ellas existe un trabajo constante y colectivo de una gran cantidad de personas y compañías, que aprovechan de la manera más eficiente posible los recursos energéticos que nos brinda nuestro planeta.

Desde que Thomas Edison diseñó una pequeña red eléctrica que iluminó la mansión de J.P. Morgan en Nueva York, allá por las últimas dos décadas del siglo XIX, el mundo no paró de evolucionar. La energía eléctrica mucho tuvo que ver con eso. En esa evolución de la que hablamos, también se diversificaron muchas maneras de generar esa electricidad tan necesaria para la vida moderna. ¿Qué nos deparará el futuro? No lo sabemos, pero tal vez podemos llegar a intuirlo repasando la evolución de las diferentes maneras de generar energía eléctrica que desarrolló la ciencia.

La demanda de energía eléctrica de las grandes ciudades provocó la necesidad de que haya generación en cantidades industriales de electricidad. Para satisfacer esa demanda, se recurre a centrales eléctricas que transforman algún tipo de energía ya existente o utilizan algún recurso natural –que puede ser renovable o no renovable– para convertirla en la tan deseada electricidad.

Energía térmica

 

En una central termoeléctrica se obtiene energía eléctrica a partir de calor. Existen diferentes maneras de conseguir el calor necesario para lograrlo. En un principio, se utilizaban recursos no renovables como petróleo, gas natural o carbón, o algunos de sus derivados como la gasolina. Todos estos combustibles fósiles se queman en una caldera hasta que aparece el valor, que a muy alta presión y temperatura se expande por una turbina que con su movimiento impulsa el alternador que generará la electricidad.

 

Este calor puede obtenerse tanto de la combustión, de la fisión nuclear del uranio u otro combustible nuclear, del sol o del interior de la Tierra. Las centrales que en el futuro utilicen la fusión también serán centrales termoeléctricas. Los combustibles más comunes son los combustibles fósiles (petróleo, gas natural o carbón), sus derivados (gasolina, gasóleo), biocarburantes, residuos sólidos urbanos, metano generado en algunas estaciones depuradoras de aguas residuales.

Para liberar el vapor utilizado, primero hay que hacerlo circular por tubos agua fría que desembocan en un caudal abierto de un río.

Las centrales térmicas que usan combustión liberan a la atmósfera dióxido de carbono, que está considerado el principal gas responsable del calentamiento global, el efecto invernadero y el daño a la capa de ozono.  Según el combustible utilizado, la central puede emitir otros contaminantes como óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, partículas sólidas y cantidades variables de residuos sólidos.

Sin embargo, la quema de combustibles tiene un porcentaje de eficiencia muy alto y costos bajos con respecto a otras maneras de producción de energía eléctrica. Por eso es que todavía existen tantas centrales de este tipo por todo el mundo.

Energía nuclear

 

La evolución de las centrales termoeléctricas son las centrales nucleares. En este tipo de centrales ocurre una de las formas de generación más potentes del mundo. Pero también es una de las más inestables y peligrosas. Lamentablemente, el recuerdo de la inmensa tragedia de Chernobil en 1986 y el desastre de Fukushima en 2011 nos hizo aprender a la mayoría de las personas que no somos científicos cómo funciona una central nuclear.

En estas instalaciones, la energía se genera a través del calor creado por los átomos desintegrados de uranio. El vapor generado y soltado a presión le dará movimiento a grandes turbinas conectada a generadores eléctricos.

Energía hidráulica

 

Esta manera de generación de energía eléctrica es la primera que se perfeccionó utilizando un recurso renovable: el agua. La potencia de un caudaloso río, un salto de agua o una catarata es ideal para aprovechar y transformar en electricidad.

La energía potencial acumulada en el agua pasa por una turbina y al moverla, comienza a funcionar un generador de energía eléctrica que finalmente podrá ser distribuida a diferentes y lejanos lugares. De hecho, esta fue la primera manera que existió de iluminar grandes territorios en Estados Unidos y Canadá, los primeros países que desarrollaron y disfrutaron de los placeres de la energía eléctrica gracias a sus famosas cataratas del Niágara.

Las centrales eléctricas hidráulicas no generan los inconvenientes ecológicos de las centrales térmicas o nucleares, pero todavía no han podido solucionar los daños en ríos que provocan las construcciones de represas.

energia eolica

Energía eólica

 

Esta manera también utiliza energía renovable, como lo es el viento. Pero también está considerada una energía “limpia”, ya que no genera la contaminación ni el daño al medio ambiente de los casos que analizamos anteriormente.

La potencia del viento moverá grandes hélices de molinos ubicados en lugares estratégicos. Al girar, utilizando el mismo principio de los antiguos molinos de vientos, aprovechando los recursos con mayor eficiencia con la tecnología actual, con un generador que produce electricidad que será almacenada en baterías para luego ser utilizada.

 

 

Energía solar

 

Esta es la energía que más se ha desarrollado en los últimos tiempos en los países desarrollados. La clave de esto se da porque la fuente de energía es uno de los recursos que más abunda y más simple es de aprovechar: el sol.

El sol está todos los días en nuestro cielo, y todos los días alumbra y envía calor a la Tierra. Por eso, la energía fotovoltaica es la favorita para en el futuro ser la responsable de la mayor cantidad de electricidad de nuestro planeta.

 

¿Cómo transformamos la energía solar en electricidad? Los paneles solares que cada vez vemos con mayor frecuencia en todos lados absorben la energía de los rayos solares. A través de un proceso químico, convierten esa luz en voltios. Esa energía se acumulará en baterías de 12v y luego será convertida a voltajes aprovechables de 120v.