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¡España lo consiguió!: se liberó del carbón para obtener energía

Las buenas noticias para las energías renovables en España siguen llegando a raudales en este fin de año 2019. Luego de los notables avances de la inversión en energías limpias, y las ambiciosas proyecciones para las próximas décadas, por primera vez desde que comenzó a utilizarse, España logró alimentar 45 horas a su sistema eléctrico sin la necesidad del carbón para obtener energía.

El hito para la historia energética española ocurrió desde el 13 de diciembre pasado a las 23:50 hasta el 15 de diciembre a las 21:20. Durante ese lapso de casi dos días completos, en la España peninsular no se generó ni un vatio proveniente de energía con carbón. El país logró independizarse de esta energía antigua, no renovable y contaminante.

Hay que hacer la salvedad de que hablamos de España peninsular porque las islas Baleares continuaron generando electricidad desde su propia central térmica a base de carbón.

Cómo se llegó a la desaparición del carbón

La sociedad española ya es bastante consciente de la gravedad medioambiental del planeta y por eso el Estado apostó fuertemente al desarrollo de energías renovables para alimentar al sistema central energético del país. Desde el Gobierno se elevaron los impuestos a las emisiones de gases contaminantes hasta llegar a ubicarse entre 25 y 30 euros por cada tonelada de dióxido de carbono emitida. Por eso, muchas centrales térmicas a base de carbón fueron cerrando o virando al sistema combinado con vapor para lograr generar la electricidad.

Esa situación, sumada al desplome de los precios del gas hizo que las centrales térmicas hayan tenido su productividad más baja de la historia.

A comienzos de diciembre, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, anunció que esa empresa cerraba sus dos últimas centrales de carbón en el mundo, que estaban situadas en el norte de España.

Se trata de las centrales de Lada (Asturias) y Velilla (Castilla y León), a cambio de construir otras que utilizarán como fuente de electricidad a las energías eólicas y solar.

Entonces, el pasado 13 de diciembre de 2019 estaba solo en funcionamiento la central térmica de Alboño II -en el puerto de Gijón-, la última de su tipo que utilizaba al carbón para obtener energía.

Pero Alboño II necesitaba suspender su funcionamiento para realizar una serie de controles y cuidados de mantenimiento. Y cuando sus chimeneas dejaron de lanzar humo a la atmósfera, España logró por primera vez desde 1949, cuando comenzó a utilizarse, liberarse del carbón para obtener energía.

Cómo se utiliza el carbón para obtener energía

En una central termoeléctrica se obtiene energía eléctrica a partir de calor. Generalmente, se utilizan recursos no renovables como petróleo, gas natural o el carbón. El carbón se quema en una caldera hasta que aparece el vapor, que se expande por una turbina. Al moverse, impulsa el alternador que generará la electricidad.

El problema con las centrales térmicas es que durante la combustión se liberan a la atmósfera dióxido de carbono. Este gas está considerado el principal culpable del calentamiento global, el efecto invernadero y el daño a la capa de ozono.

Entre todos los combustibles fósiles que pueden ser utilizados para la generación de energía, el carbón es el más contaminante cuando entra en combustión. La quema de carbón también emite partículas y óxidos de azufre que contaminan la atmósfera.

Transición del sistema energético español

Debido al problema de la contaminación, España comenzó hace casi 30 años un proceso de transición hacía energías limpias y renovables para la generación de su electricidad. Como consecuencia de ellos, el sistema eléctrico español se transformó en uno de los más diversificados de todo el mundo.

En total, existen en España 14 tecnologías diferentes para la generación de electricidad. En orden decreciente, desde la que mayor capacidad instalada tiene a la menor, el orden es el siguiente: Hidráulica (17.083 MW), Bombeo puro (3.329 MW), Nuclear (7.117 MW), Carbón (9.683 MW), Fuel+Gas (2.447 MW), Ciclo Combinado (26.284 MW), Hidroeólica (11 MW), Eólica (24.691 MW), Solar fotovoltaica (6.544 MW), Solar térmica (2.304 MW), Térmica renovable/Otras renovables (928 MW), Térmica no renovable/Cogeneración (5.691 MW), Residuos no renovables (490 MW) y Residuos renovables (160 MW).

El año pasado, España multiplicó por siete la inversión en energías renovables. En total, se inyectaron 7.800 millones de dólares para edificar centrales e instalaciones para energías renovables. De esta manera, España quedó octavo en el ranking mundial de países que más dinero destinaron a la generación de energía en producida gracias a recursos renovables.

Ley de autoconsumo energético

Otro impulso fundamental al cambio de mentalidad y a la toma de conciencia por el cuidado del medioambiente para dejar atrás al carbón ha sido la sanción de la ley de autoconsumo energético.

La norma fue aprobada en los primeros días de abril de este año, con el objetivo de facilitar la posibilidad de que los hogares residenciales españoles aprovechen la energía solar.

La ley sostiene que «el sistema energético ha iniciado un proceso de transición hacia un nuevo paradigma caracterizado por la descarbonización». Por eso, esta independencia del carbón lograda hace un par de semanas es apenas un paso más que dio España en este largo proceso de transición hacia una energía moderna, limpia, barata, segura y sostenible. Así, España ya pudo estar 45 horas sin necesitar de carbón para obtener energía.

La ley de autoconsumo elimina el gravamen que alcanzaba a las instalaciones que tuvieran contratados más de 10 kilovatios (kW). Además, permite que el usuario genere más energía de la que necesita su propia vivienda para luego redistribuirla a la red eléctrica central la energía extra que sus instalaciones produzca. Así, la persona que aporte energía a la red tendrá un beneficio económico.

La normativa también permite la instalación de paneles solares en los bloques de pisos, algo que antes solo se permitía en casas residenciales. Y además, se elimina el límite en la potencia del sistema generador que se instale. Por último, los trámites para la instalación de paneles solares son mucho más simples.