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Qué es la biomasa forestal y cómo le podemos sacar partido

Qué es la biomasa forestal y cómo le podemos sacar partido

Vamos a hablar acerca de la biomasa forestal, sus particularidades y utilidades, así como las ventajas y los distintos sistemas a través de los cuales podemos aprovechar esta forma de energía ecológica obteniendo una doble ventaja, ya que por una parte aprovechamos dicha energía para su uso, mientras que por otra reducimos el riesgo de incendio en los bosques fomentando su limpieza.

Qué es la biomasa forestal y de dónde procede

La biomasa forestal es el nombre que se le asigna al conjunto de materia orgánica que se produce a partir de los restos que se generan en zonas forestales.

Hablamos de materia orgánica que procede tanto de las plantas como de los animales, la cual puede ser utilizada para la obtención de energía, lo que requiere un proceso de elaboración.

Cabe destacar que en cuanto a la biomasa, podemos encontrar biomasa residual, que es la que se obtiene a partir de los residuos, y está formada por esto, que sería aquella que está formada por restos de hojas, ramas y en general productos orgánicos que se van acumulando en las zonas forestales.

Para qué sirve la biomasa forestal

El principal uso de la biomasa es el de la producción de energía a través de combustión.

Se puede aprovechar tanto en los hogares como en la industria, creando sistemas de calefacción para la climatización, producción de ACS y obtención de energía eléctrica a través de la generación de vapor que permita mover una turbina que será la que genere la energía eléctrica.

Cómo se puede aprovechar la biomasa de origen forestal en casa

Existen distintos sistemas a través de los cuales se puede aprovechar la biomasa forestal, pero vamos a destacar tres principales debido a que son los más utilizados en las calderas de biomasa:

  • Astillas: trozos de madera y restos vegetales de no más de 10 cm de largo.
  • Briquetas: materiales vegetales y restos de madera que se comprime a alta presión, obteniendo piezas para combustión con una gran densidad.
  • Pellets: restos orgánicos que proceden de la industria de la madera y de la limpieza de los bosques, el cual se procede a triturar y secar para reducir su humedad. Una vez conseguido, se comprime consiguiendo una gran densidad en el menor espacio posible, lo cual permite un poder calorífico muy elevado.

Qué ventajas tiene la utilización como biocombustible

Existen diferentes ventajas de utilizar la biomasa forestal a modo de biocombustibles, entre las cuales podemos destacar:

  • Es muy barata de fabricar, lo cual repercute positivamente en su precio de venta al público.
  • Permite sacar partido a restos industriales y a residuos.
  • Motiva la limpieza de bosques gracias al aprovechamiento de los restos orgánicos, lo cual evita incendios.
  • Es una fuente inagotable, ya que se puede obtener de forma limpia en el medio natural.
  • Fomenta el reciclaje.
  • Su impacto en el medioambiente es mínimo.
  • Además de optar por comprar biomasa ya procesada, mediante procesos muy sencillos la podemos procesar nosotros mismos, sacando así partido a los restos orgánicos de nuestro entorno.
  • Es un sistema de producción de energía sostenible y ecológico.

Tal y como podemos observar, son muchas las ventajas que nos ofrece la utilización de biomasa forestal, sacando un buen partido a todos esos recursos que están desaprovechados y que, tras un proceso de elaboración sencillo, nos permiten sacarles un gran provecho.

Gracias a la biomasa forestal, vamos a poder disfrutar de la producción de energía (calor o electricidad) a la vez que mantenemos limpio el bosque, garantizando así un sostenimiento muy completo que reduce enormemente nuestro impacto en el medioambiente, ofreciendo una mejora muy sustancial y que, además, también previene los incendios.

¿Cómo la energía limpia podría mejorar la economía? 1

¿Cómo la energía limpia podría mejorar la economía?

Durante el 2020, uno de cada cinco países experimentará la disminución o congelación de sus ingresos per cápita.

Dado el impacto de los prolongados conflictos comerciales, la economía global experimentó su crecimiento más bajo en la década, siendo de 2.3 por ciento en 2019.

De acuerdo al informe de las Naciones Unidas, titulado Situación y Perspectivas de la Economía Mundial (WESP) 2020, el mundo podría experimentar un equilibrio en la economía siempre y cuando se contengan los riesgos.

  • En el mejor de los casos: se apreciaría un crecimiento de 2.5 por ciento a finales de 2020. Sin embargo, la inestabilidad financiera, reavivación de las tensiones comerciales e intensificación de los argumentos geopolíticos frustran este futuro.
  • En el peor de los casos: el crecimiento global se atrasaría hasta un 1.8 por ciento durante los próximos meses. Como consecuencia de una actividad económica prolongada de esta magnitud, surgirán importantes ralentizaciones para el desarrollo sostenible. Lo que incluye retrocesos en la creación de empleos y disminución de la pobreza.

Antia Guerras, el Secretario General de Naciones Unidas, comenta que “estos riesgos suponen repercusiones graves y duraderas en las perspectivas de desarrollo. Amenazan con fomentar la inclinación hacia las políticas internas, cuando la cooperación global tendría que ser el objetivo principal”.

¿Cómo la energía limpia podría mejorar la economía?

Por la obsesión de incrementar el PIB, las naciones más pobres desatenderán los aspectos que mejoran el bienestar social. La cultura de desigualdad, los crecientes niveles de inseguridad alimentaria, la pésima nutrición y la crisis climática, siguen perjudicando la vida de millones de personas.

El Subsecretario General de Desarrollo Económico y Economista jefe de la ONU, Eliot Harris, expresa que “los responsables de formular políticas están encerrados en un círculo vicioso y limitado, ignorando otros factores de igual o mayor importancia.”

Sugiere que deberían priorizar proyectos de desarrollos sostenibles para mejorar el sistema educativo, progresar en la energía renovable y crear una infraestructura resiliente: aspectos que mejoren el bienestar de la sociedad. Mientras un país evoluciona económicamente, puede conseguir una reducida emisión de carbono invirtiendo en una central energética limpia.

Para combatir el cambio climático, hay que complacer las necesidades energéticas a nivel global con un sistema menos contaminante o reducir los niveles de emisiones de carbono. Este fin requerirá grandes cambios en la industria energética, la cual se hace responsable de tres cuartas partes de las emisiones globales de efecto invernadero.

Las naciones con mayor avance industrial representan un porcentaje mayoritario y si los países en desarrollo se igualasen a las grandes economías, las emisiones de carbono ascenderían a más de 200 por ciento.

Toda espera que prolongue la inevitable evolución energética, puede duplicar los riesgos. No solo se expondrán a numerosos gobiernos e inversores a pérdidas repentinas, también se planearan nuevos conflictos para los objetivos relacionados al medio ambiente. Habría un gran retroceso en el objetivo global de alcanzar cero emisiones netas para 2050.

La adquisición de una matriz energética limpia no solo proporcionará beneficios a nivel ambiental, también favorecerá a la economía de muchos países. Para hacerlo realidad se precisa una combinación de políticas más equilibrada.

Por otro lado, el exceso de confianza en las políticas monetarias es pobre para estimular el crecimiento y provoca una serie de costes importantes. Entre ellos, el empeoramiento de las causas que evitan la estabilidad financiera.

Cada vez más economistas están de acuerdo que un sistema de combinación de políticas más equilibradas, capaces de impulsar el crecimiento económico, promover la igualdad de género, producción sostenible (respecto al medio ambiente) y una mayor inclusión social, es ideal.

Rendimiento económico mundial actual

En la Unión Europea, los problemas globales seguirán frenando al sector manufacturero. Contará con la compensación parcial de un crecimiento estable en el consumo privado, permitiendo que el crecimiento del PIB de 1.4 por ciento en 2019 a 1.6 por ciento en 2020.

En Estados Unidos, la reducción de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal establece las bases para el apoyo de la actividad económica. No obstante, debido a la prolongable debilidad empresarial, el decreciente estímulo fiscal y la incertidumbre política, se espera que su crecimiento del PIB se ralentice, pasando de 2.2 por ciento en 2019 a 1.7 por ciento en 2020.

Respecto a Asia Oriental frente a las demandas económicas actuales, se sitúa como la región del mundo que crece a un ritmo más acelerado y contribuye más en el crecimiento global. Se prevé que, en China, con el aporte de las políticas monetarias y fiscales, se moderará el crecimiento del PIB de 6.1 por ciento en 2019 al 6.0 por ciento en 2020 y 5.9 en 2021.

Con respecto a otras grandes economías emergentes, como Brasil, India, la Federación de Rusia y México, se espera un leve impulso durante los últimos trimestres de 2020.

Países más afectados

En los países del tercer mundo, el proceso hacia una mejor economía se ha paralizado.

África, por ejemplo, ha experimentado un mediocre crecimiento durante las últimas décadas del PIB per cápita, por no decir nulo. De igual forma, otras economías se están recuperando de la caída del precio de los productos básicos durante el periodo 2014-2016.  Como resultado, se maximizaron las pérdidas de producción y los esfuerzos por reducir el índice de pobreza decayeron.

Los cálculos de la ONU establecen que, para erradicar la pobreza en África, precisarán un crecimiento anual per cápita superior al 8 por ciento, en comparación al 0.5 por ciento que ha mostrado en los últimos años.

El número de personas que vive en pobreza extrema se ha elevado en distintas zonas de África subsahariana, Asia Occidental y América Latina.

El avance sostenido hacia la reducción de la pobreza exigirá un gran impulso para el crecimiento de la productividad y compromisos sólidos para abordar los elevados índices de desigualdad.

En un tercio de los países en desarrollo dependientes de productos básicos, que albergan a mil millones de personas, los ingresos reales medios son más bajos de lo que fueron a mitad de la década de 2010. El efecto llegó también a grandes economías, como Argentina, Sudáfrica, Arabia Saudita, Brasil, Nigeria y Angola.

Biomasa en Euskadi: la reina de las energías renovables 2

Biomasa en Euskadi: la reina de las energías renovables

La utilización de energías renovables es un compromiso que todos debemos tomar para cuidar nuestro planeta. La contaminación generada por la quema de combustibles fósiles ya no puede ponerse en duda. Ni tolerarse más. Poco a poco, algunos Estados y gobiernos, así como la gente con iniciativa personal, han ido trasladando su consumo hacía energías generadas gracias a recursos renovables y de manera no contaminante. La biomasa en Euskadi, por ejemplo, es la energía “verde” más utilizada dentro de todas las que se consideran renovables.

Qué es la biomasa

La energía de biomasa, también conocida como bioenergía, es un tipo de energía renovable que se genera gracias al aprovechamiento de la materia orgánica e industrial formada en algún proceso biológico o mecánico. La materia utilizada para generar bioenergía se obtiene, en general, de los residuos que generan los seres vivos, ya sean personas, plantas, o animales.

La bioenergía aparece una vez que se aprovecha esta biomasa a través de la combustión de esos residuos. O también transformando esos desechos en otras sustancias que en el futuro se pueden utilizar como combustibles o alimentos.

A través del proceso que utiliza a la biomasa como recurso principal se puede conseguir energía eléctrica o energía térmica.

La energía eléctrica se va a obtener a través de la quema de biomasa sólida. La biomasa se quema en una caldera y la combustión que se genera calentará agua. El líquido a alta temperatura circulará por tuberías instaladas de las paredes de la caldera hasta transformarse en vapor. Ese vapor, entonces, activará una turbina conectada a un generador que producirá la electricidad.

La energía térmica, por su parte, se va a obtener a través de la quema de biomasa sólida con distintos objetivos. Las más comunes son las aplicaciones térmicas con producción de calor y agua caliente. ¿Dónde se va a utilizar energía térmica en base a la biomasa? En instalaciones industriales, instalaciones del sector doméstico y de servicios con elevada centralización.

Las calderas, un elemento clave para el desarrollo de la biomasa

Las calderas son una parte fundamental del proceso de obtención de energía a partir de la biomasa. En ellas se va a producir la combustión que liberará la bioenergía que luego se transformará en calor o electricidad.

Estas calderas son equipos compactos diseñados específicamente para su uso. Pueden tener una utilización doméstico en viviendas unifamiliares o edificios. Y también existen modelos para instalaciones industriales, con una capacidad mucho mayor. Todas estas calderas cuentan con un sistema automático de encendido y regulación.

El avance de la tecnología ha ido transformando a estas calderas para que brinden mejores soluciones para  conseguir un alto rendimiento. Pero manteniendo un ecodiseño y la conectividad 4.0 para calderas de pellets

Biomasa en Euskadi: la reina de las energías renovables

Según informó el Ente Vasco de la Energía (EVE) en la última jornada de formación “Biomasa para usos térmicos”, celebrada a finales de octubre en el Museo Artium de Vitoria-Gasteiz, la utilización de biomasa significa el 67,8% del total energético originado en base a recursos renovables.

Una de las claves para que la biomasa sea la energía renovable más utilizada en Euskadi es que la superficie forestal arbolada en la Comunidad Autónoma Vasca aumenta todos los años.

Se estima que existen 62,6 millones de metros cúbicos de madera en las 400.000 hectáreas de bosques que hay en la región. Esta cantidad significa el 55 por ciento de la superficie total de Euskadi.

Generalmente, toda esa madera disponible para utilizar con fines energéticos se utiliza para generar calefacción y agua caliente sanitaria.

El Director General del EVE, Iñigo Ansola, reveló que Euskadi se propuso aumentar la utilización de energías renovables en un 125 por ciento. Para lograr cumplir ese ambicioso y saludable objetivo, uno de los pilares fundamental será la biomasa. Este tipo de energía verde tiene todavía un gran potencial de crecimiento. Según el funcionario, la biomasa puede alcanzar el 72% del mix energético renovable en la próxima década.

“Tal vez, parte de la respuesta a las necesidades energéticas actuales resida en nuestro pasado, en el que utilizábamos los recursos de nuestro bosques y ríos con el debido respeto al entorno”, sostuvo Iñigo Ansola.

Donde se utiliza la biomasa en Euskadi

El EVE es el gran responsable de la importancia de la biomasa en la región vasca. Leyes, programas e incentivos a través de políticas de gobierno impulsaron la utilización de la biomasa en alrededor de 4.000 instalaciones de biomasa térmica diseminadas por Euskadi.

Instalaciones como polideportivos y edificios de la administración pública se alimentan a través de la generación de bioenergía. Este ejemplo también ha sido imitado por numerosos hogares particulares.

El bosque, el recurso a cuidar y reproducir

La biomasa tiene tanto éxito en Euskadi gracias a que en los últimos 40 años se ha duplicado la superficie maderera de la región.

Uno de los momentos más importantes de la jornada“Biomasa para usos térmicos» fue cuando el Director de Calidad e Industrias Alimentarias, Peli Manterota, remarcó que “el desarrollo de la nueva bioeconomía tiene como uno de sus principales sustentos el sector forestal vasco”.

Manterota enfatizó que “las aplicaciones de la madera hacen de ella el material del futuro”. El funcionario explicó entonces que la economía vasca tiene que apuntar a la sostenibilidad del recurso forestal. Y también a la optimización del mismo.  “Esto nos exige el desarrollo de diversos proyectos. Y el impulso de la biomasa se encuentra dentro de ellos como una iniciativa estructural para el desarrollo de zonas rurales”, aseveró.

 

¿Qué es la biomasa? 6 claves para conocer esta energía 3

¿Qué es la biomasa? 6 claves para conocer esta energía

Cada día que pasa, la sociedad toma más conciencia que debe cambiar. Si la humanidad quiere seguir viviendo en el planeta Tierra, debe cuidarlo mucho mejor. Para reducir al mínimo posible la polución, el fundamental que el incremento que día a día se da del uso de las energías renovables, dejando atrás los contaminantes combustibles fósiles. Son más conocidas la energía hidráulica, la eólica y la solar. Pero existen muchos más tipos de energías “verdes” que pueden utilizarse. En este artículo conoceremos un poco más acerca de la biomasa.

La energía de biomasa o  bioenergía es un tipo de energía renovable que proviene del aprovechamiento de la materia orgánica e industrial formada en algún proceso biológico o mecánico. La materia que se utiliza para generar bioenergía generalmente se obtiene de los residuos de las sustancias que constituyen los seres vivos (plantas, ser humano, animales, entre otros), o sus restos y residuos.

El aprovechamiento de la energía de la biomasa se hace directamente (por ejemplo, por combustión), o por transformación en otras sustancias que pueden ser aprovechadas más tarde como combustibles o alimentos.

Biomasa natural o biomasa residual

Esta primera diferenciación de la bioenergía se realiza según la procedencia del material que se va a utilizar. La biomasa natural es aquella que abarca los bosques, árboles, matorrales, plantas de cultivo, etc.

Por ejemplo, las explotaciones forestales dejan una serie de residuos o subproductos que no sirven para la fabricación de muebles ni papel. Sin embargo, poseen un alto poder energético. Estos materiales con las hojas y ramas pequeñas. Aunque no lo parezcan, son grandes fuentes energética.

En cambio, la biomasa residual corresponde a los residuos de paja, serrín, estiércol, residuos de mataderos y basuras urbanas. Todos esos materiales, con el adecuado proceso, pueden ser fuente de energía.

Biomasa seca o biomasa húmeda

La biomasa seca es la que se produce en base a madera, leña, residuos forestales, restos de la industria maderera, etc. Por su parte, la biomasa húmeda se obtiene a través de  residuos de la fabricación de aceites, lodos de depuradora, purines, etc.

Cómo se produce la biomasa

A través de la biomasa puede obtenerse energía eléctrica o energía térmica.

La obtención de energía eléctrica se produce a través de la quema de biomasa sólida. Generalmente, se realiza gran escala porque que las instalaciones necesarias para este proceso requieren una gran inversión económica. Además, los rendimientos globales obtenidos son mayores cuanto mayor sea la potencia generada. La biomasa se quema en una caldera y esa combustión calienta agua. El agua caliente circula por tuberías instaladas de las paredes de la caldera y se convierte en vapor. El vapor, entonces, mueve una turbina conectada a un generador que produce electricidad.

En cambio, la obtención de energía térmica a través de la quema de biomasa sólida se realiza con distintos objetivos. Las aplicaciones térmicas con producción de calor y agua caliente sanitaria son las más comunes. Sin embargo, hay situaciones puntuales en las que lo que se produce es frío. Las aplicaciones térmicas más comunes de la biomasa son las instalaciones industriales, instalaciones del sector doméstico y de servicios con elevada centralización.

Las calderas utilizadas para quemar biomasa y generar energía son equipos compactos diseñados específicamente para su uso. Pueden ser para uso doméstico en viviendas unifamiliares, o edificios con más unidades e incluso con oficinas comerciales. También existen modelos de calderas para instalaciones industriales, con una capacidad mucho mayor. Todas estas calderas, sea cual fuere su tamaño, poseen sistemas automáticos de encendido y regulación. Las más complejas, tienen incluso un sistema para la retirada de las cenizas que se producen durante la combustión de la biomasa.

Las calderas para biomasa

Calderas convencionales adaptadas para biomasa: se alimentan de combustibles combinados.

Calderas estándar de biomasa: Se utilizan exclusivamente para uso doméstico. Pueden utilizar pellet o materiales que no produzcan demasiadas cenizas.

Calderas mixtas: Permiten el uso alternativo de dos combustibles, dependiendo de las necesidades de cada situación. Este tipo de calderas precisan un almacenamiento y también un sistema de alimentación de la caldera para cada combustible.

Calderas a condensación: Utilizan solo el pellet.

Ventajas de la utilización de la biomasa

 

La biomasa es una fuente de inagotable de energía inagotable. Además, apenas genera contaminación para el medioambiente. No emite gases que descomponen la capa de ozono.

Como la biomasa es una fuente de  energía renovable, disminuye la dependencia de los combustibles fósiles que tanto contaminan el planeta.

Además, un uso correcto de la biomasa colabora con la limpieza de los montes y optimiza al uso de los residuos industriales. Como calderas se alimentan con ramas y hojas caídas de los árboles, estos elementos son podrán generar incendios forestales que luego se vuelven incontrolables.

La biomasa tiene un coste muy inferior al de la energía convencional. Los expertos calculan que es hasta cuatro veces más barata que la energía generada a través de combustibles fósiles.

Otra ventaja es que en una misma caldera pueden utilizarse varios combustibles para generar la combustión necesaria para obtener energía de la biomasa disponible.

Inconvenientes con la utilización de la biomasa

Los rendimientos de las calderas de biomasa son algo inferiores a los de las calderas alimentadas con combustible fósil líquido o gaseoso.

La biomasa tiene menor densidad energética. Esta característica hace hace que los sistemas de almacenaje sean mayores.

Los sistemas para eliminar las cenizas generadas por la combustión son complejos y requieren mayores costes de operación y mantenimiento.

Cómo todavía es un tipo de energía en expansión, sus canales de distribución no fueron tan desarrollados como los de los combustibles fósiles.