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La orientación de la vivienda y el consumo energético

La orientación de la vivienda y el consumo energético

Seguramente en más de una ocasión habréis escuchado aquello de que la orientación de la vivienda y el consumo energético están íntimamente relacionados, y lo cierto es que no sólo es innegable, sino que además es mucho más importante de lo que podemos pensar en un primer momento, de manera que vamos a analizar las posibilidades de ahorro, así como las ventajas que supone elegir la orientación a cada uno de los cuatro puntos cardinales.

¿Es cierto que la orientación de la vivienda influye en el consumo energético?

No hay duda alguna de que la orientación de la vivienda va a ser determinante a la hora de calcular el consumo energético en su interior, y es que, dependiendo de la zona en la que nos encontremos y de la orientación, se puede aprovechar mejor el frío o el calor.

De hecho, esta orientación es relevante hasta el punto en que nos puede ayudar a ahorrar hasta un 70% de energía, de manera que vale la pena que a partir de ahora lo tengáis en cuenta y realicéis un buen análisis tanto cuando vayáis a comprar o alquilar una vivienda, como muy especialmente si os estáis planteando construir o reformar una.

Consejos sobre la orientación de la vivienda y el consumo energético

Para poder realizar un cálculo adecuado acerca de la orientación de la vivienda, vamos a analizar las ventajas que tiene la orientación a cada uno de los cuatro puntos cardinales.

Ventajas de orientar al norte

La orientación norte no suele ser una de las más recomendadas, ya que es la única orientación en la que no se disfruta del sol.

No obstante, se puede utilizar en zonas muy cálidas, logrando de esta manera reducir la dependencia al aire acondicionado, pero si es un sitio donde los inviernos son fríos, puede llegar a ser un problema por necesitar utilizar demasiado la calefacción.

Ventajas de orientar al sur

Por su parte, orientar la vivienda hacia el sur, precisamente ofrece todo lo contrario, es decir, sol a lo largo de todo el día en cualquier estación del año.

De esta manera, es la orientación ideal para zonas muy frías, logrando de este modo disfrutar del sol durante muchas horas al día especialmente durante el invierno, mientras que en verano, al subir el sol, el impacto no es tan fuerte.

Ventajas de orientar al este

Esta orientación permite disfrutar del sol desde el amanecer hasta mediodía, una buena idea puesto que durante la mañana se va acumulando calor, que se disfruta a lo largo de la tarde y se va diluyendo durante la noche.

Se trata de una opción más interesante sobre todo para la mayor parte de viviendas que se encuentran en zonas cálidas.

Ventajas de orientar al oeste

En este caso, el sol se disfrutará desde mediodía hasta la noche, por lo que las noches serán más calentitas, mientras que las mañanas serán algo más frías.

Esta alternativa nos permite ahorrar en calefacción, pero en verano hará más calor, por lo que es indicado para la mayor parte de zonas frías.

Qué punto cardinal es más frío y cuál es más caliente

De forma resumida, estas serían las orientaciones en función de la temperatura que nos ofrecen:

  • Norte: enfriará mucho la casa.
  • Este: enfriará bastante la casa.
  • Oeste: calentará bastante la casa.
  • Sur: calentará mucho la casa.

Esto es básicamente todo lo que necesitas saber sobre la orientación de la vivienda y el consumo energético, pudiendo de esta forma desarrollar tu próximo proyecto con las máximas garantías.

Consejos para contratar la luz en segundas residencias

Consejos para contratar la luz en segundas residencias

Si os estáis planteando contratar la luz en segundas residencias, es muy importante que tengáis en cuenta una serie de recomendaciones como las que vamos a detallar a continuación, a través de las cuales vais a conseguir un ahorro bastante sustancial, ya que el objetivo va a ser el de configurar el consumo en base a las necesidades reales para esa vivienda.

Analiza el consumo eléctrico y necesidades de tu segunda residencia

Lo primero y más importante es tener en cuenta que estamos hablando de una segunda residencia, es decir, el lugar donde vamos a pasar las vacaciones, algunos fines de semana, días sueltos, etcétera, lo que significa que normalmente no vamos a tener la misma demanda energética que podríamos tener en casa.

En la mayor parte de casos, tenemos un calentador de gas para evitar que esté enchufado el eléctrico todos los días que no estamos, no nos vamos a poner a lavar la ropa, planchar, etcétera, sino que en definitiva, nuestros hábitos cambian y de hecho normalmente vamos a pasar más tiempo en la calle que dentro de esta casa.

Eso significa que por norma general no vamos a necesitar una potencia excesiva, sino que con algo más básico de lo que tenemos contratado en nuestra primera residencia, será más que suficiente salvo casos muy puntuales.

Echando un vistazo a facturas de meses pasados, podréis haceros una idea de las necesidades reales que tenéis en función de la estación del año, pero lo más importante es realizar una valoración teniendo en cuenta los aparatos y electrodomésticos que vais a utilizar, que generalmente serán el frigorífico, televisión, luz, etcétera.

Aprende a contratar la luz en segundas residencias

Es importante tener en cuenta que la factura de la luz está conformada por dos elementos principales que son:

  • Potencia contratada: es un componente fijo, es decir, será el mismo importe en todas las facturas.
  • Potencia consumida: es un componente variable, ya que dependiendo de lo que consumamos, variará el importe.

Selecciona la potencia más adecuada

La potencia contratada que vamos a necesitar será aquella que nos permita tener encendidos a la vez los electrodomésticos o aparatos que necesitemos.

Por ejemplo, si tenemos vitrocerámica y calentador eléctrico, habrá momentos en los que ambos estarán funcionando junto al frigorífico, e incluso junto a la televisión, alguna bombilla, etcétera.

El objetivo es averiguar cuántos de ellos pueden llegar a funcionar a la vez, y hacer la suma de las potencias que necesitan para su funcionamiento, de manera que esto será lo que permita calcular la potencia que realmente vamos a necesitar.

Es por ello que generalmente, en las segundas residencias, se recomienda sustituir la vitrocerámica por una cocina a gas, el calentador eléctrico por un calentador de gas y utilizar estufas de gas o de leña, logrando de esta forma que la potencia necesaria se reduzca de forma drástica.

Analiza bien tus hábitos de consumo y elige la tarificación más indicada

En cuanto al consumo, la factura de algún mes anterior os puede ayudar mucho a haceros una idea, no sólo de la cantidad que consumís de media al mes o durante los meses en los que gastáis más electricidad, sino también de las horas y momentos en las que realizáis los consumos.

De esta manera, es posible que a la hora de contratar la luz en segundas residencias interese una tarifa plana o incluso una tarifa con discriminación horaria, de manera que consigáis un ahorro sustancial cuando estéis consumiendo electricidad dentro de la vivienda.