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Turbinas flotantes: ¿el futuro está en la energía eólica marina?

La energía eólica es, junto con la solar, pilar fundamental en el desarrollo de las energías renovables. La fuerza del viento, recurso inagotable en el planeta, es la base de este tipo de energía para generar electricidad. Pero es difícil conseguir un terreno donde asentar a los molinos necesarios. No es fácil tener acceso a un lugar que reúna todas las condiciones ideales para instalar un parque eólico. Muchas personas se quejan de tener cerca de sus casas esas aspas gigantescas. Pero no ocurre eso en el agua. Y por eso es cada vez más frecuente ver este tipo de instalaciones en el océano. Por eso, existe una tendencia que ubica el futuro de las energías renovables en la energía eólica marina.

Cómo funciona la energía eólica tradicional

La energía eólica es la que se obtiene gracias a la fuerza del viento. El proceso es sencillo. El viento mueve unas gigantescas aspas. Debajo de cada una de ellas existe un aerogenerador. Cuando el viento mueve una hélice, se activa un sistema mecánico que hace girar el rotor de un generador que produce energía eléctrica.

Para que la instalación de estos molinos de viento resulte rentable, suelen agruparse en zonas delimitadas a las que se llaman parques eólicos.

Últimamente, las regiones rurales cercanas a estos parques han comenzado a mostrar ciertas reticencias a sus gigantescos “vecinos”. Sin ir más lejos, en Wildpoldsried (Alemania), el primer pueblo autosustentable del mundo, hay pobladores que se quejan de la “contaminación visual” de las aspas. Y por eso, en la región de Baviera ahora hay una nueva ley que no permite que entre una turbina eólica y una residencia privada haya menos de dos kilómetros de distancia.

Las ventajas de la energía eólica marina

Una instalación mar adentro evita la reducción de la velocidad del viento provocada por las construcciones urbanas. También es una manera de esquivar los bloqueos físicos o accidentes geográficos que puede presentar la tierra a pocos kilómetros de la costa.

Con una mayor velocidad del viento, aumenta la potencia que puede ser generada por un aerogenerador con el mismo tamaño de aspa. Además, el viento en el océano se ve afectado por muchos menos obstáculos que en la tierra. Esta ventaja significa que el aerogenerador puede funcionar más horas a lo largo del año.

Otro punto beneficioso de los aerogeneradores en el mar es que tienen un impacto visual mucho menor a los terrestres.

Por otra parte, en el agua se requiere una torre de menor altura que las que se utilizan en la tierra para aprovechar mejor la energía eólica.

Otra diferencia a favor de las turbinas eólicas marinas con respecto a las tradicionales terrestres es que las ubicadas en el mar no necesitan adaptación alguna al terreno sobre el que se erigen. Gracias a esa característica, las torres para producir energía eólica marina pueden ser producidas en masa. De esa manera, se reducen los costes de producción.

Los desafíos que propone el océano

La primera dificultad que hubo que superar es obvia. Cómo mantener erguida una columna gigante sobre el agua. La mayoría de los aerogeneradores del planeta están ubicados en el Mar del Norte. Como aquí el océano tiene suelos de profundidades inferiores a 50 metros, una opción es aprovechar la fuerza de gravedad. Así, el propio peso de la estructura garantizará que se mantenga fija y estable en la superficie oceánica.

La segunda posibilidad es la fijación de estacas en el fondo marino. En este tipo de instalación, se perfora el suelo para insertarle estacas en el interior de la excavación.

Sin embargo, hay zonas donde los vientos marinos son excelentes para aprovechar y generar energía eléctrica pero la profundidad del océano es superior a 50 metros. ¿Cómo se hace en esos casos? Se utiliza el método por adherencia. Esta técnica implica que implica una conexión entre una plataforma flotante y anclas clavadas en el fondo del mar.

Otro problema es la corrosión acelerada de los elementos de las turbinas debido al ambiente salino en el mar. Hay que utilizar los mejores y más resistentes materiales. Y también, realizar un mantenimiento muy exhaustivo.

La siguiente dificultad fue transmitir la energía generada por la turbina. Las líneas subterráneas llegan hasta la costa. En la energía eólica tradicional se utiliza la corriente alterna. Pero bajo el agua es más seguro en corriente continua.

La energía eólica marina en España

España es uno de los países líderes en el desarrollo de energía renovable. El 2018 fue el segundo mejor año de la historia planetaria en inversión en energía eólica marina. Esta tecnología recibió 25.700 millones de dólares. Sin embargo, en nuestro país el segmento “off-shore” solo existe gracias a un único aerogenerador marino, que está ubicado en las Islas Canarias.

La geografía española tiene particularidades que complican la instalación de turbinas dentro del agua. Las costas de España se caracterizan por sus profundidades superiores a los 60 metros a distancias relativamente cercanas a la tierra.

Por eso, como lo vimos anteriormente en este artículo, se necesitan estructuras flotantes para estabilizar los aerogeneradores y de esa manera anclarlos al mar.

Esta técnica es bastante costosa con respecto a las facilidades para instalar otro tipo de energías renovables, como la eólica tradicional y la solar, que son ampliamente las más difundidas por el país.

Todas estas situaciones se han conjugado para que a energía eólica marina todavía esté lejos de llegar a su máximo potencial en España.